Cuando se vive en una crisis de marca es obvio que no se ha seguido el camino correcto en la relación producto-cliente, más aún si las expectativas fueron tan altas que el descenso puede ser estrepitoso.

Y es que si tu producto inicia a subir como la espuma, debes tener en cuenta que así caer como un ancla, la primera crisis de modelo puede ser porque consideraste que al llegar a tu objetivo, el éxito sería parte de la vorágine. Pero no.

Lo mismo pasa en la mercadotécnica política que, invariablemente, llega con las crisis de prestigio en las figuras que ganan la elección pero que nunca estuvieron preparados para el éxito.

No es lo mismo ganar una elección que prepararse para el éxito.

Te pongo un ejemplo. México pasó por una elección donde el presidente electo logró una victoria apabullante: fueron 30 millones 46 mil votos a su favor lo que representó el 53.17 por ciento de la preferencia electoral. Irrebatible el triunfo de Andrés Manuel López Obrador.

Pero el primer ejercicio de refrendo de su popularidad -una consulta que avalaría la primera gran decisión de su gobierno- logró la participación de 1 millón 67 mil personas de las cuales, 747 mil respaldaron la decisión del presidente electo. No fue la gran participación que esperaban pero, ¿Ese es el valor del voto duro que tendrá López Obrador en la actualidad?

Sin lugar a duda el equipo cercano del presidente electo sabe que hubo salida de los bonos en el banco de prestigio de Andrés Manuel López Obrador por lo que emprendieron una campaña al estilo “Ponte en sus zapatos” que España convocó para que la ciudadanía tome conciencia sobre la emigración.

O aquella de “Todos somos Marcos” para establecer una causa común entre la ciudadanía y el entonces guerrillero de la selva Lacandona. O la campaña de Coca-Cola donde todos comparten una causa común.

Ahora en las redes sociales, se ha desprendido un vídeo con la etiqueta #TodosConAmlo que refrenda el problema: la popularidad a la baja de López Obrador y que recuerda: “No estás solo, somos más de 30 millones”. El vídeo se ha compartido en las plataformas disponibles de las redes sociales.

La campaña se basó en astroturfing, es decir, un movimiento que pretende dar la impresión de espontáneo, como nacida de una fuerte relación con el entorno social aunque, en realidad, tiene un objetivo y un propósito, incidir en el sentimiento del cliente para generar o darle mantenimiento a ese vínculo producto-cliente que se ve amenazado.

El vídeo #TodosConAmlo obedece a esa necesidad. Poner énfasis que el próximo presidente no solo tendrá un voto duro equiparable a los 747 mil que lo respaldaron en su primera decisión para cancelar Texcoco.

No obstante, más allá del marketing hoy utilizado para sanar la relación entre gobernante electo y los electores, todo parece indicar que regresará una campaña de posicionamiento de López Obrador en las próximas semanas.

Este proceso sin precedente, lleva a suponer que el arranque del próximo gobierno será de igual modo, sin precedente, por lo que, además de la estrategia política que se deberá seguir para dar respuesta a la gran expectativa social de que todo cambiará de inmediato a partir del 1 de diciembre, se requerirá poner énfasis en el mensaje.

Sí, Andrés Manuel López Obrador es un genio de la comunicación política, pero hoy el objetivo está en la audiencia está de muchos a muchos, es omnidireccional, y está en tiempo real. La lesión al banco de prestigio resulta ser más acelerada.

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